Cuando la vida no vuelve a ser la misma

Cuando estudiaba psicología, en el curso de teorías de la personalidad, hubo una frase que se me quedó grabada: «La personalidad es dinámica». Me gustó tanto que durante semanas estuve jodiendo a todo el que se me cruzaba, repitiéndola como si hubiera descubierto el secreto del universo.

El fin de semana pasado, mientras mis hijos tenían fiebre, me tocó quedarme despierto para cumplir con los horarios de las medicinas. Para no dormirme, decidí volver a ver El Señor de los Anillos, una trilogía que siempre me ha fascinado. Y en la escena final de El Retorno del Rey, cuando Frodo deja la Comarca, entendí lo que verdaderamente significaba esa frase que tanto repetía.

Frodo regresa a su hogar después de haber llevado el Anillo a Mordor. A su alrededor, todo sigue igual: la gente, los campos, las casas. Pero él ya no es el mismo. Lleva consigo heridas que no sanarán, recuerdos que lo han cambiado para siempre. Intenta volver a su antigua vida, pero algo dentro de él le dice que su viaje aún no ha terminado. Finalmente, acepta que no puede quedarse y parte hacia las Tierras Imperecederas.

Esa escena me hizo darme cuenta de que hay experiencias que nos transforman de manera irreversible. Nos aferramos a la idea de que, después de un gran esfuerzo o una crisis, todo volverá a la normalidad. Pero la verdad es que a veces esa normalidad ya no existe.

En la vida, al igual que en la historia de Frodo, hay momentos que nos obligan a cambiar. Un nuevo trabajo, la paternidad, una pérdida, un éxito o fracaso inesperado… No podemos volver a ser quienes éramos antes, y eso está bien. La personalidad es dinámica, no porque simplemente evolucionemos, sino porque hay experiencias que nos marcan para siempre.

Frodo no regresa a la vida que dejó atrás, pero encuentra paz aceptando su nuevo destino. Y tal vez ahí esté la clave: no en resistirnos al cambio, sino en aprender a habitar nuestra nueva versión.

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Soy Lucas

Lucas Medina

Solo por Webeo es un blog personal donde comparto ideas, reflexiones y ensayos desde una mirada íntima, crítica y creativa. Escribo para pensar, para cuestionar… y porque escribir, honestamente, se ha vuelto mi nueva crisis de los 30’s.