Paolo Benza y Francisco de Piérola compartieron mesa el pasado 27 de mayo en el programa Beo Noticias, producido por La Roro Network en YouTube. Lo que comenzó como un intercambio de opiniones sobre la controversial Ley N.º 32331, terminó convirtiéndose en una confrontación sobre el verdadero rol del periodismo en tiempos de polarización y agendas identitarias.
¿Qué dice la Ley N.º 32331?
La ley prohíbe el uso de baños públicos de acuerdo con la identidad de género, obligando a que las personas trans utilicen los servicios higiénicos correspondientes a su sexo biológico. Para Francisco de Piérola, esta medida es una forma de “proteger a los niños”, a quienes considera el grupo más vulnerable. Paolo Benza, en cambio, sostuvo que legislar sobre este tema en un contexto de robos, extorsiones y feminicidios no refleja las verdaderas urgencias del país.
Paradójicamente, este argumento ha sido usado antes por sectores conservadores para rechazar debates sobre uniones civiles, educación sexual o derechos reproductivos. Cuando las prioridades cambian de bando, el recurso retórico se recicla.
¿Periodismo de conversación?
En medio del debate, surgió una crítica que incomodó a Francisco: Paolo lo cuestionó por no haber hecho una sola investigación periodística en su carrera. Señaló que su relevancia mediática solo existe dentro del debate sobre la ideología de género. “Si hablas de otro tema, te vuelves irrelevante”, le dijo.
Francisco respondió que no hace investigaciones por dos motivos: primero, porque su enfoque es el “periodismo de entrevistas”, y segundo, por falta de tiempo. Esta aclaración abre la puerta a una reflexión más amplia: ¿es posible hablar de periodismo sin investigación? ¿Se puede ejercer esta profesión sin el compromiso de aportar datos, revelar verdades o confrontar el poder?
El llamado “periodismo de conversación”, como Francisco lo describe, se centra en entrevistas y opiniones, pero ¿dónde queda la búsqueda de hechos contrastables? ¿Es suficiente con ser un buen interlocutor si no se aporta nada más allá del discurso?
La paradoja de la defensa selectiva
Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando Eugenia, la otra conductora de Beo Noticias, preguntó a Francisco qué contenido había producido sobre las niñas abusadas por docentes en Condorcanqui. Su respuesta fue clara: “Ni uno. Yo solo me dedico a defender a los niños, exclusivamente de la ideología de género”.
A pesar de declararse defensor de la infancia, su activismo parece limitado a una sola narrativa. ¿Puede un periodista o comunicador declararse defensor de los vulnerables si ignora deliberadamente otras formas de violencia sistemática?
Francisco admitió que encontró una oportunidad en ese enfoque, reconociendo el componente estratégico de su línea editorial. Paolo insistió en que su voz carece de peso fuera de ese marco. Pero aquí surge otra contradicción: ¿no está Paolo cayendo también en una forma de cancelación o deslegitimación al reducir todo el trabajo de Francisco a un solo tema?
Ambos exponen posturas radicales que reflejan una crisis mayor: la incapacidad de construir puentes en un país que se cae a pedazos mientras sus voceros discuten desde trincheras.
Conclusión
Este intercambio no solo revela la polarización sobre la identidad de género en el Perú, sino que también desnuda el vacío conceptual sobre lo que entendemos como “periodismo” en la era de los likes, los debates virales y el posicionamiento ideológico. ¿Basta con conversar para informar? ¿Se puede llamar periodismo a un ejercicio sin investigación?
En un contexto en el que el país necesita más luz que fuego cruzado, urge repensar el rol de quienes se autodenominan comunicadores, periodistas o influencers. La conversación es importante, pero la búsqueda de la verdad lo es aún más.








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