Una historia que nace desde el corazón y la vocación
Hace unos días escuché una entrevista al escritor Gustavo Rodríguez en el podcast El Buen Librero, donde hablaba de su novela Mamita. Aunque mayo, el mes de las madres, ya pasó, no quería dejar de rendir homenaje a Marie Pajuelo Barba, mi madre. Esta publicación es un acto de amor, pero también un reconocimiento profesional a una mujer que ha dejado huella en la comunicación institucional del Perú y en mi vida personal.
¿Quién es Marie Pajuelo Barba?
Marie Pajuelo Barba es Comunicadora Social de formación y actualmente se desempeña como Directora de Comunicaciones y Relaciones Públicas. A lo largo de su trayectoria ha demostrado un fuerte compromiso con la comunicación estratégica, la gestión institucional y la sensibilidad social.
Una de sus contribuciones académicas más destacadas es la investigación titulada:
“Manejo de Medios de Comunicación Social en el Gobierno Regional del Callao durante la Pandemia”, un análisis profundo sobre los desafíos comunicacionales en tiempos de crisis.
Pero más allá de los títulos y cargos, Marie Pajuelo ha sido, para mí, mi madre, mi mentora y mi primera referente en el mundo de las comunicaciones.
Marie Pajuelo: una madre que también comunica con el corazón
Hay un dicho que dice “Solo tu viejita te quiere gratis”, y pocas frases reflejan con tanta verdad lo que ha significado mi madre en mi vida. Marie Pajuelo Barba estuvo ahí en mis peores y mejores momentos, especialmente durante mi etapa académica, en la que atravesé varias crisis e incertidumbres. Ella nunca se movió de mi lado. Su confianza constante fue el soporte que necesitaba.
Su forma de comunicar siempre fue desde el amor, desde la firmeza afectuosa, desde esa ternura que construye en silencio.

Una inspiración profesional desde la infancia
Desde niño me llevó con ella a sus espacios de trabajo. La veía organizar conferencias de prensa, coordinar ceremonias, escribir discursos, siempre rodeada de micrófonos y cámaras, pero también de respeto y liderazgo.
Lo que más me marcó fue que me incluía, incluso cuando no tenía por qué hacerlo. Me daba pequeñas responsabilidades como si supiera que ese “juego” sembraría algo más profundo. Ya en los últimos ciclos de mi carrera técnica en el IPP, mi participación era más activa y mi opinión era escuchada con más claridad. Pero lo esencial no cambió: ella seguía confiando en mí.
El legado de Marie Pajuelo Barba
Hoy, si buscas el nombre Marie Pajuelo Barba, probablemente no encuentres muchas imágenes ni referencias. Pero eso está a punto de cambiar. Este artículo es parte de ese propósito: darle la visibilidad que merece. No porque lo necesite, sino porque su historia merece ser contada y compartida.
Ella fue la primera persona que validó mi decisión de dejar la universidad y la carrera de Marketing para apostar por lo que realmente amaba: la comunicación y la escritura. Sin su apoyo incondicional, nada de lo que he logrado profesionalmente habría sido posible.
Hoy estoy escribiendo mi primer libro. Será un tributo a muchas personas que amo: mis hijos, mi esposa… pero también a mi madre. Me emociona la idea de decirle un día: “Publiqué un libro, mamá”. Algo que siempre me dijo que podía lograr.
Porque si hoy escribo, es por ella. Por verla corregir sus notas en voz alta hasta la madrugada, mientras tomaba su clásico café Kirma. Por ese ejemplo silencioso que marcó mi forma de ver el mundo y de expresarlo.
Palabras finales
Marie Pajuelo Barba es mucho más que una profesional de las comunicaciones. Es una mujer que ha sabido construir con palabras, pero también con acciones. Ha sabido guiar con firmeza, pero también con amor. Este artículo es solo un pequeño intento de devolverle todo lo que ella me dio.
Gracias, mamá.









Deja un comentario