El precio invisible de lo fácil

¿Te has dado cuenta de lo fácil que se ha vuelto evitar el esfuerzo? Un clic y la comida llega sola. Un scroll y el aburrimiento desaparece. Un “play” y el silencio se rompe. Vivimos rodeados de atajos que prometen alivio, pero terminan por erosionar algo más profundo: nuestra voluntad.

El placer inmediato —ese pequeño consuelo al alcance de la mano— no es el enemigo. De hecho, es parte de la vida. Pero cuando se convierte en el criterio con el que decidimos todo, nos achica. Elegimos lo que no exige, lo que no duele, lo que no desafía. Y sin darnos cuenta, empezamos a construirnos una vida blanda, de bordes redondeados, sin aristas que nos hagan crecer.

Lo cómodo, cuando se vuelve hábito, nos adormece. Y lo que al principio parecía alivio, se transforma en atadura. Lo decía C. S. Lewis con brutal claridad en Cartas del diablo a su sobrino: “el camino al infierno es gradual, con una pendiente suave, sin giros bruscos, sin mojones ni señales”. Es decir: nadie se vuelve mediocre de golpe. Es un desliz lento, casi imperceptible. Hoy cedo al impulso. Mañana pospongo lo importante. Pasado, ya ni lo intento.

Aristóteles enseñaba que la virtud nace del hábito. Pero si cada hábito que cultivamos apunta a evitar el peso de lo difícil, no formamos virtud, sino fragilidad. Nos volvemos personas incapaces de sostener una idea, de perseverar en una promesa, de atravesar el aburrimiento sin correr a distraernos.

No se trata de despreciar el placer, ni de glorificar el sufrimiento. Se trata de recordar que todo lo que vale la pena —una amistad profunda, una vocación verdadera, una obra que nos trascienda— requiere demora, disciplina y cierta incomodidad. La lectura profunda, la conversación honesta, el silencio voluntario, incluso el fracaso, son gimnasios del alma. Ahí, precisamente ahí, es donde se talla el carácter.

La cultura actual no nos lo va a recordar. Pero todavía podemos elegir. Todavía podemos salir de la pendiente suave y empezar a caminar hacia lo que exige, hacia lo que transforma.

Lo inmediato entretiene; lo difícil edifica.

Tal vez sea hora de preguntarnos, con sinceridad:
¿Qué tipo de persona quiero llegar a ser… y qué camino estoy tomando realmente para llegar ahí?

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Soy Lucas

Lucas Medina

Solo por Webeo es un blog personal donde comparto ideas, reflexiones y ensayos desde una mirada íntima, crítica y creativa. Escribo para pensar, para cuestionar… y porque escribir, honestamente, se ha vuelto mi nueva crisis de los 30’s.