Mis blogs fracasaron (y por eso sigo escribiendo)

No es la primera vez que intento tener un blog. De hecho, esta es la tercera.

En el 2010 creé mi primer espacio digital. Se llamaba Merengue de Mi Corazón y estaba enfocado, como no podía ser de otra manera, en Universitario de Deportes. Aunque tocaba temas dirigenciales, lo que realmente me movía era hablar de la cultura tribunera, especialmente de la Barra Oriente, ese espacio de identidad, lenguaje y pasión que la mayoría solo entiende desde fuera.

Pero ese blog no duró mucho.Poco tiempo después creé una fanpage llamada La Hinchada del Per(Ú), donde pude conectar más directamente con ese objetivo, y el blog quedó en pausa… para siempre.

Tres años más tarde, volví a intentarlo. Inspirado por blogs como Útero.pe, Lamula.pe y otros espacios alternativos, nació “Los de la Azotea”. Ahí escribí una entrada que hoy releo con cierta gracia:

«Hoy me confieso enemigo de la moda; siempre voy uno o dos pasos por detrás de ella. Es natural en mí que me guste algo que ya pasó, como las bandas de punk peruano… Crear un blog en esta época parece algo fuera de órbita. Los blogs ya fueron, me dijeron. Pero como dice la frase: el que no arriesga, no gana.»

Esa frase, escrita hace más de diez años, podría haber sido escrita hoy.

Porque incluso en 2013 sentía que los blogs ya eran cosa del pasado, que nadie leía, que estaba “fuera de órbita”. Y, sin embargo, igual lo hice. Con fe. Como buen hincha. Pero tampoco duró. Ese blog también quedó atrás. Como tantos otros proyectos, quedó en el cajón digital.

💡 ¿Qué aprendí de eso?

Releo todo esto y recuerdo una idea que me marcó cuando leí Crear o Morir, de Andrés Oppenheimer, el año pasado.

Él plantea algo que me resuena especialmente:

«La suma de fracasos es parte del camino al éxito.»

En nuestra cultura, fracasar se castiga. Pero en las culturas más creativas, el error se honra. Porque cada intento fallido no es retroceso: es aprendizaje acumulado.

Cuando miro hacia atrás, no veo dos blogs fallidos. Veo dos entrenamientos, dos intentos honestos por crear, por compartir, por entender mi propia voz.

Hoy escribo desde este blog, Solo por Webeo, con más calma, más conciencia, y más cicatrices. Pero también con más claridad de que crear sin margen de error no es crear… es simplemente seguir fórmulas seguras.

Fracasar también es crear. Y si hoy estás leyendo esto, es porque, de alguna forma, los fracasos anteriores hicieron posible este espacio.

Quizás esta sea la vencida.
O quizás no.
Pero al menos esta vez, ya no tengo miedo de volver a intentar.

Seguimos escribiendo. Seguimos webiando.

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Soy Lucas

Lucas Medina

Solo por Webeo es un blog personal donde comparto ideas, reflexiones y ensayos desde una mirada íntima, crítica y creativa. Escribo para pensar, para cuestionar… y porque escribir, honestamente, se ha vuelto mi nueva crisis de los 30’s.