Sydney Sweeney y el juego peligroso de la publicidad

Sydney Sweeney no deja de estar en boca de todos. La actriz de Euphoria y The White Lotus atraviesa el mejor momento de su carrera: portadas de revistas, contratos millonarios y una agenda que la coloca como una de las “it girls” de Hollywood.
Pero esta vez, su nombre no llegó a tendencias por un papel ni por un premio, sino por unos jeans… o mejor dicho, por unos “genes”.


El juego de palabras que encendió la polémica

American Eagle lanzó una campaña en la que Sweeney aparece diciendo:

“No estoy aquí para decirles que compren los vaqueros de American Eagle.
No voy a decir que son los más cómodos ni que te harán lucir increíble.”

Hasta ahí, todo normal.
Pero después, la pantalla mostraba la frase:

“Sydney Sweeney has great jeans” (Sydney Sweeney tiene unos jeans geniales)

Y acto seguido, la actriz remataba con un guiño:

“¿Te das cuenta de lo que hice, verdad?”

El chiste es obvio en inglés: jeans (pantalones) suena igual que genes (genética).
En un clip que fue eliminado, Sweeney incluso decía:

“Mis genes/jeans son azules.”

Lo que parecía una simple estrategia de marketing terminó cargando con un subtexto peligroso: la eugenesia, esa idea de que ciertos rasgos genéticos son “superiores” a otros.

Porque cuando dices que alguien tiene “buenos genes” y la imagen es de una mujer delgada, rubia, de ojos claros, estás reforzando —aunque sea sin querer— los estándares de belleza hegemónicos que han servido para excluir a personas racializadas, con discapacidad o con cuerpos no normativos.


Moda, política y el machismo que persiste

Podríamos quedarnos solo con la lectura política —que si la campaña favorece a la derecha o irrita a la izquierda— como han hecho algunos en redes.

  • Animal MX advirtió que “la moda es política” y que este tipo de campañas, en un contexto global donde la ultraderecha gana terreno, no son inocentes.
  • Ricardo Salinas Pliego, en cambio, defendió el anuncio con un tuit:
    “A las gordas feministas les emperra porque la izquierda quiere capturar a los jóvenes con su ideología perversa. ¡Te quieren enfermo y distraído!”

Mientras unos discuten de ideologías, nadie habla del verdadero elefante en la habitación:
Seguimos hipersexualizando a las mujeres para vender productos.

Cambiamos slogans, hacemos guiños “woke”, pero seguimos usando el cuerpo femenino como mercancía.


Reflexionemos

Esta polémica nos deja una lección clara:
la cultura pop nos educa más de lo que creemos.

Cada anuncio, meme o campaña moldea lo que consideramos deseable, bello o normal.
Si no desarrollamos un filtro crítico, terminamos aplaudiendo mensajes que, aunque parezcan divertidos o aspiracionales, siguen reforzando lo de siempre:

  • Mujeres como objetos.
  • Cuerpos hegemónicos como meta.
  • Machismo disfrazado de entretenimiento.

Reflexión final
La publicidad puede cambiar de slogan, de plataforma o de estrategia “divertida”, pero si seguimos aplaudiendo la hipersexualización y la idea de que solo ciertos cuerpos son valiosos, seguiremos siendo parte del mismo juego.
La verdadera pregunta es: ¿cuándo vamos a dejar de premiar un sistema que siempre gana a costa de las mujeres?

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Soy Lucas

Lucas Medina

Solo por Webeo es un blog personal donde comparto ideas, reflexiones y ensayos desde una mirada íntima, crítica y creativa. Escribo para pensar, para cuestionar… y porque escribir, honestamente, se ha vuelto mi nueva crisis de los 30’s.