Diez años después: una carta a quien fui en la “Ciudad Miliciana”

San Isidro, Lima – 24 de septiembre de 2025

Querido Lucas de 19 años:

Te escribo desde el futuro, con 31 años y un corazón que lleva las marcas de todo lo que vas a vivir. Mientras te imagino, todavía con esa mezcla de entusiasmo y miedo que te provoca estar en FASTA, me pregunto si creerías lo que voy a contarte. Tal vez no, porque hoy aún ves en la “Ciudad Miliciana” la promesa de un hogar, un lugar de certezas y de gloria. Déjame, aun así, dejarte estas palabras, aunque sé que las leerías con recelo.

En estos años descubrirás que no todo lo que brilla en nombre de Cristo es realmente luz. La estructura que hoy te seduce con disciplina y hermandad es, en parte, una maquinaria de control que confunde obediencia con salvación. No te asustes: no todo será oscuridad. Allí conocerás amistades que durarán para siempre, aprenderás a amar la lectura, la reflexión y el estudio. Esos dones te acompañarán cuando todo lo demás se caiga. Pero también vivirás dinámicas que te harán dudar de ti mismo, que te harán sentir que solo obedeciendo podrás ser feliz. Escúchame bien: tu felicidad nunca dependerá de un “puesto” ni de un jefe que se crea portavoz de Dios.

Vas a pasar noches enteras convencido de que si abandonas ese lugar tu vida será un fracaso. Te harán creer que Dios castiga a los que se van. Llegarás a pensar que la pérdida, la enfermedad o el dolor son señales de su ira. No es verdad. Dios no castiga, Lucas. El amor no necesita amenazas para ser real.

A los 31 mirarás atrás y recordarás cómo el Padre César, Vallejo, Varela y otros nombres que hoy te imponen respeto usaron la obediencia para protegerse. Comprenderás que, sin quererlo, tú también repetiste esas lógicas: diste órdenes, presionaste a otros, jugaste el papel de jefe. Te dolerá aceptarlo, pero esa conciencia será tu verdadera liberación. Nombrar las heridas no es resentimiento; es responsabilidad.

No olvides algo importante: la vida de las mujeres no se acaba cuando quedan embarazadas. Hoy tu primer capellán repite lo contrario, como si fueran leprosas que debieran anunciar su llegada con una campana al cuello. No le creas. Lo entenderás cuando conozcas a Doménica Micaela, tu primera hija, y a Lucca Agustín, tu primogénito, que te enseñarán que la maternidad es plenitud, no castigo, y que el amor de Dios se revela más en sus risas que en cualquier carpeta de formación para mandos o jornada de reflexión para mandos.

A finales de 2017 vivirás un episodio doloroso: Guillermo Rosado dejará el sacerdocio y algunos te culparán a ti y a tus amigos de su crisis vocacional. Será injusto y nadie te dará una explicación clara. Pero tranquilo: ni tú ni tus amigos son responsables. Dios y el tiempo saben poner cada cosa en su lugar.

En 2023 te atreverás a salir. Será duro, pero ahí empezará tu verdadera libertad. Abrirás un blog donde escribirás todo lo que antes callabas. Algunos te atacarán, otros te leerán en silencio, y los verdaderos amigos te darán su apoyo. La escritura se convertirá en tu refugio, tu terapia y tu trinchera de verdad. Y aunque la Iglesia seguirá siendo parte de tu vida, ya no necesitarás una estructura para creer. Tu fe será más sencilla, más tuya.

Te lo repito, Lucas: no todo es pérdida. Todo lo que hoy parece un invierno sin fin dará frutos. No te avergüences de dudar, no te castigues por querer salir. La misericordia de Dios es más grande que el miedo. Tu historia no se acaba en FASTA, ni siquiera en la Iglesia: apenas comienza.

Me despido con un fraternal abrazo, no con un “a tus órdenes”; no solo porque ya no soy parte de la institución, sino porque hoy sé que para algunos hacerlo sería una ofensa. En FASTA, cuando alguien se va, muchos dejan de considerarlo digno. Pero tu dignidad no la define un saludo ni una pertenencia: es algo que nadie puede quitarte.

Con cariño,
Lucas Medina (31 años)

2 respuestas a “Diez años después: una carta a quien fui en la “Ciudad Miliciana””

  1. Avatar de insightful404a74f88f
    insightful404a74f88f

    Magnífica. Haré lo mismo.

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  2. Avatar de ¿Qué hace que ciertos movimientos resulten tan atractivos para los jóvenes? – Solo por webeo

    […] el grupo es señalado como traidor, mientras carga con una mezcla de culpa y miedo. El proceso de “desformateo” —volver a pensar con cabeza propia— puede tomar años de terapia, introspección y, sobre todo, […]

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Soy Lucas

Lucas Medina

Solo por Webeo es un blog personal donde comparto ideas, reflexiones y ensayos desde una mirada íntima, crítica y creativa. Escribo para pensar, para cuestionar… y porque escribir, honestamente, se ha vuelto mi nueva crisis de los 30’s.