FASTA y la ilusión de pertenencia

En distintas etapas de mi vida me topé con críticas a la Iglesia y, como por instinto, las descalifiqué.

Recuerdo haber visto Spotlight. No me escandalizó. Pensé: ¿cómo quieren joder a la Iglesia? Justificaba su actuar: la Iglesia operaba así. Cambiaban al supuesto denunciado de una jurisdicción a otra, de una localidad a otra… prevenían abusos a su manera. ¡Qué inocente era, caramba!

Quienes han seguido este blog desde el día uno saben que nació como respuesta a lecturas sobre el Sodalicio. No hablo de quienes promueven su pensamiento, sino de exmiembros que denunciaron sus prácticas y su carisma.

Hoy quiero hablar de FASTA, el movimiento del que fui parte. Mientras el Sodalicio lo analizo desde afuera, FASTA lo viví desde adentro.

Como le escribí a un amigo hace unos meses: de nada sirve que solo los vencedores cuenten su historia.


FASTA: un laberinto de jerarquías

FASTA era un laberinto. Jefes sobre jefes, estructuras sobre estructuras. Podrías perderte intentando seguir quién depende de quién.

Hoy me concentro en un punto: los comandos. Los líderes de la estructura juvenil.

FASTA se organiza en tres agrupaciones:

  • La menor: de niños a universitarios.
  • La mayor junior: jóvenes adultos que egresan de las menores.
  • La mayor: adultos.

Nos quedamos con la menor, con las casas juveniles. En Argentina se llaman RUCA. En Perú, “casa” … porque RUCA significa, bueno, puta o prostituta.


Cómo funcionaban los comandos

Los comandos elegían a los que tenían disposición para liderar. Primero, formaciones pequeñas: jefe de escuadra. Después, si pasabas la prueba, llegabas al comando “real”.

El jefe de la casa tenía un comando central: Jefe de la Agrupación Masculina, Jefa de la Agrupación Femenina, Jefe de la Agrupación Milicianos (Los universitarios), jefe de departamentos.

Los departamentos no lideraban personas directamente, pero tenían funciones esenciales:

  • Intendencia: organizaba actividades.
  • Comunicaciones: fotos, periódicos murales, crípticos, flyers.
  • Fordoc (Formación Doctrinal): planes de formación, charlas, disertantes, seguimiento.

Todo debía cumplirse al pie de la letra, como engranajes de una máquina perfecta.


La influencia del capellán

Cuando ingresé al comando, en 2008, el capellán de FASTA Lima era Sebastián Vallejo, sacerdote jujeño, ordenado en 2004.

No comparto sus ideas ni las de la institución, pero durante mi militancia se me hizo creer dos cosas:

  1. Que solo en FASTA se encontraban verdaderos y buenos amigos.
  2. Que el mundo afuera era superficial y mediocre.

Ese mismo mensaje se repetía en distintas voces, como la de Esteban Poccioni, seminarista en aquel tiempo y hoy sacerdote. En un video institucional publicado en 2011 (Ruca Pampero – Video Fin de Año, canal ezek19 en YouTube), Poccioni decía con firmeza:

“¿Cuántas veces nuestros padres nos reclaman porque no estamos tanto tiempo en la casa? […] Nosotros estamos en nuestra casa, esta es mi casa, y acá tengo mi familia, tengo mis amigos, jefes que son, llevando un cargo, como si fueran mis padres…los milicianos que tengo a cargo son como si fueran hermanos menores o hijos. […] Es tu familia, es tu casa, es tu Ruca.”

Ese testimonio no fue una excepción: era el eco de lo que muchos repetíamos, la certeza de que el verdadero hogar no era la familia de sangre, sino la estructura de FASTA.


Parafraseando a Martín López de Romaña

Acá me atrevo, y ojalá algún día Martín López de Romaña no se ofenda: me atrevo a parafrasear una de sus líneas, cambiando Sodalicio de Vida Cristiana por la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino, FASTA:

Mi experiencia en la Fraternidad de Agrupaciones de Santo Tomás de Aquino, sobre todo como jefe o miembro de un comando, me hizo creer que únicamente allí había personas inteligentes, intuitivas, bondadosas y capaces de comprenderme. El resto del mundo —los que no eran jefes, los que no compartían el carisma, incluso mis propios padres— eran ignorantes, bobalicones, superficiales, y jamás entenderían la profundidad de la experiencia miliciana.

Nunca. Nunca. Nunca.


Dentro del engranaje de FASTA

Todo era cálculo, jerarquía, orden. Las reuniones de comando eran rituales. Cada saludo, cada lista de asistencia, cada charla doctrinal tenía un ritmo preciso.

Las órdenes llegaban de arriba y se desplegaban como un mapa: jefe de escuadra, jefe de sección, jefe de casa, departamentos, capellán. Todo debía funcionar. Todo tenía que cumplirse.

FASTA me enseñó a ver el mundo desde un engranaje perfecto. Pero también me enseñó la ilusión: la intensidad, la exclusividad, el carisma… todo moldeaba la percepción, aislaba, y enseñaba a medir al mundo según su propio patrón.

Hoy lo puedo contar. Hoy puedo mirar esa ilusión. Hoy puedo ponerlo en palabras.

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Soy Lucas

Lucas Medina

Solo por Webeo es un blog personal donde comparto ideas, reflexiones y ensayos desde una mirada íntima, crítica y creativa. Escribo para pensar, para cuestionar… y porque escribir, honestamente, se ha vuelto mi nueva crisis de los 30’s.