Desde que ingresé al instituto, el sueño de tener un blog siempre estuvo ahí. Luego, esa idea mutó: quería un espacio digital, un lugar para dejar algo mío. Probé de todo: Blogspot, WordPress, fan pages, y hasta un paso fugaz —y accidentado— por YouTube. Pero nunca fui constante. Cada diciembre, al intentar hacer un balance, me daba cuenta de que no había logrado nada.
Pero este año, el año del segundo tricampeonato de Universitario, todo cambió.
Por primera vez, tuve un espacio que creció conmigo. Un lugar que llegó a promediar 1,200 visitas al mes, una cifra que jamás había conseguido. Y como broche de oro, dejamos atrás el wordpress.com para convertirnos en nuestro propio sitio: SoloPorWebeo.com.
Un nombre, un hogar digital y, por fin, un proyecto que no se me deshizo en las manos. Este fue el año en que volví a escribir.
Más que Escribir, Volví a Hablar
El blog empezó como un experimento, una salida lateral para darle voz a las muchas historias que merecen ser contadas. Pero, sin darme cuenta, se convirtió en el lugar donde recuperé mi voz. Esa voz que había guardado por miedo y por una obediencia mal entendida.
Comencé a escribir sin compartir, pero entendí una frase que lo cambió todo: «Las ideas le pertenecen a quienes las ejecutan.» Me di cuenta de que, si un mensaje nunca salía de mi casa, simplemente no existía.
Esta necesidad de ejecutar se alineó con algo que aprendí en mi formación: «El bien tiende siempre a comunicarse.» Si lo que escribimos es verdadero y útil, no se puede guardar. El silencio también puede ser una forma de omisión. Asumir esta lógica me dio la fuerza para publicar.
Lo que significó escribir este año:
- Me obligó a mirar atrás y reconocer heridas.
- Me ayudó a entender por qué fui quien fui y por qué ya no quiero seguir siéndolo.
- Me regaló algo sencillo pero poderoso: sentirme acompañado por gente que lee, pregunta, comenta, comparte y vuelve.
Eso vale más que cualquier métrica.
El Artículo Más Leído: Una Carta que Rompió el Silencio
📌 Diez años después: una carta a quien fui en la “Ciudad Miliciana”
Este fue, indiscutiblemente, el texto más leído del año.
Miles de personas entraron. Muchos volvieron. Otros lo compartieron en silencio, quizás porque tocaron en sus propias historias una nota demasiado familiar. Y así entendí algo que no tenía planeado: la verdad siempre encuentra lectores. No porque sea perfecta, sino porque es honesta.
Esa carta no la escribí buscando tráfico. La escribí porque tenía que decirle cosas a ese adolescente que buscaba ser «bueno» a cualquier costo; la escribí para nombrar lo que por años no supe. Y fue la más leída.
Porque cuando uno escribe desde la herida, otros reconocen la propia.
El Artículo Menos Leído: La Lección de Humildad Digital
📌 La estrategia detrás de Ramen para Dos
Este fue, sin duda, el más ignorado. El que pasó como un fantasma por el blog. Y acá puedo ser muy honesto: Parece que a mi comunidad le interesa muy poco el marketing digital… o simplemente no soy una voz autorizada en ese rubro.
¡Y está bien!
Ese artículo me enseñó algo fundamental: no todo lo que escribo tiene que funcionar. No todo lo que valoro va a resonar en los demás. Pero escribir incluso lo que nadie lee también es parte del oficio. Ahí está la libertad.
El Aprendizaje del Año: Transformación sobre Algoritmo
Entre el hit y el fantasma entendí algo crucial:
Un texto no vale por cuánta gente entra, sino por cuánto te transforma escribirlo.
Este blog no lo armé para gustarle al algoritmo. Lo armé para recuperar mi voz, para ordenar pensamientos, para dejar registro. Para escribir sobre fe, heridas, cultura, paternidad y todo lo que me inquieta. Y si algo descubrí, es que la gente siempre vuelve a lo que es sincero.
Si este año escribí desde la memoria, el próximo quiero escribir desde la reconstrucción.
Quiero contar historias más grandes, más hondas, más luminosas. Seguiré hablando de lo que duele, pero también de lo que salva. Seguiré denunciando lo que debe decirse y, al mismo tiempo, celebrando lo que merece ser amado. Y quiero seguir construyendo esta comunidad que, poco a poco, se está volviendo parte de mi vida.
📱 Antes de que Acabe el Año
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Ha sido un año intenso de escribir, sanar y compartir. Ahora toca hacer una pausa para recargar energías.
Les deseo a todos una Feliz Navidad y un Feliz Año Nuevo. Nosotros nos reencontraremos el lunes 2 de febrero del 2026.
Solo les puedo decir, como siempre: TERRIBLE LO QUE PASARÁ EN SOLO POR WEBEO.
Gracias por acompañarme en este viaje.







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