Sin lectura, no hay inspiración

Cuando estudiaba Comunicación Audiovisual, tuve un profesor que cambió para siempre la forma en que entiendo el aprendizaje. Su clase de los viernes consistía, básicamente, en ver películas. Y aunque algunos de nosotros lo tomábamos como una excusa para relajarnos, él lo defendía con firmeza:

“Ustedes van a contar historias. Necesitan ver muchas historias para tener con qué contar las suyas”.

Tenía razón. Sin referencias, sin imágenes mentales, sin experiencias culturales, ¿Cómo vamos a crear algo propio? Ese principio es válido en cualquier ámbito, pero especialmente en el de la escritura. Y más aún cuando queremos escribir desde una mirada cristiana, con profundidad filosófica, con humanidad. Porque escribir no es simplemente juntar palabras: es una forma de ofrecer algo al otro. Pero, como ya dijimos en otra nota, nadie puede dar lo que no tiene.

Nadie lee nada

(Y eso no es chiste)

El publicista colombiano Sebastián Quiroga Cubides lo expresó con dureza —y con razón— al citar una columna de la escritora Leticia Martin, publicada en el diario Perfil. Bajo el título “Nadie lee nada”, Martin denunciaba que no le pagaban desde hacía seis meses. Y como era de esperar, nadie leyó su nota antes de publicarla, ni siquiera los editores. El diario la imprimió… y luego intentó borrarla de todos lados. Literalmente.

Quiroga añade con ironía:

“En publicidad, es gracioso y triste ver cómo actualmente no leer es símbolo de orgullo. Es temporada de festivales de efectividad, y los que han sido jurados dicen, esperando ser aplaudidos, que no leen los casos; no ven cifras ni contexto. Solo confían en su juicio estético.”

Y no solo pasa en festivales. Pasa en cursos, en medios, en empresas. Pasa en redes. No leer se ha vuelto moda. Y eso debería preocuparnos.

Leer es un acto de humildad

Leer es reconocer que hay algo que no sé. Que alguien puede decirlo mejor que yo. Que puedo equivocarme y aprender. Un redactor que no lee se convierte fácilmente en repetidor de lugares comunes. Y peor aún: en alguien que empieza a valorar más la apariencia que el sentido.

¿Cuántas veces vemos textos bonitos, bien diseñados, con frases redondas… pero vacíos de contenido real?

Por eso, si queremos escribir algo con sentido —con peso, con dirección, con alma— necesitamos leer.

  • Leer para aprender a pensar.
  • Leer para evitar copiar sin saber.
  • Leer para tener con qué cuestionar lo que parece obvio.
  • Leer, incluso, para detectar cuándo estamos diciendo tonterías con estilo.

En tiempos de ruido, leer es resistencia

En un mundo donde nadie lee, no hay consecuencias. Todo pasa rápido, todo se olvida, todo se repite. Pero los que leen —de verdad— no solo entienden mejor, también construyen mejor.

Porque escribir sin leer es como querer dar una clase con el cuaderno en blanco.

Así que sí: si quieres redactar bien, empieza por leer. No es una sugerencia. Es un acto de amor propio. Y, por qué no decirlo, también un gesto de respeto por quienes te van a leer.

Una respuesta a “Sin lectura, no hay inspiración”

  1. Avatar de La lectura como acto revolucionario en la era digital – Solo por webeo

    […] poco publiqué un artículo titulado “Sin lectura, no hay inspiración”. Ahí reflexionaba sobre cómo la lectura —y, más ampliamente, el tener referentes culturales— […]

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Soy Lucas

Lucas Medina

Solo por Webeo es un blog personal donde comparto ideas, reflexiones y ensayos desde una mirada íntima, crítica y creativa. Escribo para pensar, para cuestionar… y porque escribir, honestamente, se ha vuelto mi nueva crisis de los 30’s.