¿Y el libro, para cuándo?

Es una pregunta que me han hecho varias veces últimamente. Lo tomo con cariño. No porque me apure —aunque a veces también lo hace— sino porque me recuerda que hay personas esperando leer algo que aún estoy escribiendo.

Por eso hoy decidí compartir un fragmento real, de uno de los capítulos en los que vengo trabajando.
No publicaré el capítulo completo —todavía— pero sí una escena concreta que, sin buscarlo, se quedó en mi memoria como un símbolo de muchas cosas.

Ese sábado, un grupo uniformado entró al colegio con banderas y pelotas. Prometieron un campeonato. Yo solo quería jugar fútbol. Pero nunca hubo fútbol.

En su lugar, hubo algo llamado “Santos y Héroes”. Un juego de contacto físico que recuerdo hasta hoy.

Nos dividieron en dos escuadras: Cristo Rey y Mártires. A cada grupo se le asignó un rol: Santos o Héroes.
Todos debíamos echarnos cuerpo a tierra en el patio, intercalados y mirando en direcciones opuestas según nuestra escuadra.
Cuando el jefe gritaba “¡Santos!”, los de esa escuadra debían correr hacia el otro extremo, mientras los del grupo contrario intentaban impedirlo. No había puñetes ni patadas, pero sí forcejeos, llaves, tacleadas.
No digo que el juego fuera necesariamente malo, pero con los años entendí que también era una forma de probar nuestros cuerpos, nuestra obediencia, y quizás algo más.

El capítulo completo habla de cómo terminé quedándome en ese movimiento con estructura militarizada al que llamo Tropa de Élite. Lo que parecía una invitación a un campeonato era otra cosa. Y ese juego, que parecía un simple ejercicio físico, también lo era.

“No nos lo arrebataron; simplemente lo hicieron desaparecer. Como se esfuman los sueños cuando uno despierta.”


El libro avanza lento, porque no quiero escribirlo a la ligera.
Hay historias que no se escriben de una sentada. No porque falten recuerdos, sino porque a veces sobran emociones. Este libro que estoy preparando —todavía sin fecha, sin título definitivo— es también un intento de ordenar lo vivido, de encontrarle sentido a lo que, por mucho tiempo, simplemente fue.

Sé que no soy el único que ha pasado por una experiencia así. Algunos lo llamarán “movimiento”, otros “grupo”, otros tal vez nunca lo nombrarán. Pero sé que hay heridas comunes, símbolos compartidos, y silencios que cuesta romper.
Este libro es mi forma de empezar a decir. Con amor, con cuidado, con verdad.

“Su figura, envuelta en relatos de liderazgo y entrega, comenzaba a ejercer sobre mí una atracción que, en aquel momento, aún no comprendía del todo. Esa noche soñé con banderas, cánticos y su rostro envuelto en sombras, como si el Fundador no fuera solo una persona, sino un destino. Años después, entendí que incluso los sueños pueden ser la primera forma de adoctrinamiento.”

Mientras tanto, seguiré compartiendo pequeños adelantos, fragmentos, escenas que creo que vale la pena poner sobre la mesa. No como spoilers, sino como señales del camino.
Gracias por acompañarme. Gracias por la paciencia, por la curiosidad, por el respeto.
Gracias, sobre todo, por querer leer.

Una respuesta a “¿Y el libro, para cuándo?”

  1. Avatar de MRB
    MRB

    solo puedo decir cuidadito con lo que escribes y quecte aleje de la VERDAD! Porque has empezado a usar adjetivos que no corresponden. Como hablar de ADOCTRINAMiENTO en lugar de hablar de FORMACIÓN CATOLICA APOSTÓLICA Y ROMANA.

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Soy Lucas

Lucas Medina

Solo por Webeo es un blog personal donde comparto ideas, reflexiones y ensayos desde una mirada íntima, crítica y creativa. Escribo para pensar, para cuestionar… y porque escribir, honestamente, se ha vuelto mi nueva crisis de los 30’s.